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Gemidos

Llamé a mi madre para contarle de aquella vez que viaje a Venus sin su permiso. Llamé a mi madre para contarle  de aquella vez que lo hice en Venus y que un ser venusiano  me hizo gemir a los diecisiete años. Llamé a mi madre para contarle que aquella vez  ahora me parece arriesgué la vida. Desde entonces ya no lo hacíamos en Venus viajábamos sobre el planeta Tierra rumbo a las calles  menos alumbradas del barrio para hacerlo en la parte trasera de la nave. Llamé a mi madre para contarle de aquella vez en la que terminé  en una ambulancia  por comer  una rebana de pastel de mota sin su permiso llamé a mi madre para asegurarle  que no me arriesgaría una vez más. Llamé a mi madre para contarle de aquella vez que viajé a la China sin su permiso. para contarle de aquellas fotos  en La Gran Muralla y sus templos budistas  fotos que escondí en el armario. Llamé ...

37 %

La pintura fresca mal colocada nunca fue una buena idea las buenas ideas  no se pintan de blanco en los muros. Las buenas ideas poco han atravesado  las paredes las gotas de pintura seca  están tapizadas con huellas de personas de paso. Las paredes de mi casa están hablando se juntan entre ellas para que no pueda oír  en el acto me comprimen me asfixian una o dos horas dejando en mis oídos un silencio voluntario el silencio, muchas veces lo es mientras no venga con gritos  y comiencen a pelear  con los trastos sucios de la cocina. Cada habitación respira diferente. La pintura del techo en el baño se despelleja como piel seca por una alergia de humedad de lluvia continua ardiendo para desinfectar cabezas de recuerdos. Con cada estornudo  del techo caen trozos de pintura seca  polvo de pintura que nunca sanó. Aquí las puertas permanecen cerradas por temor al azote ...

Espejismo

Quiero ser la nube rosada  sobre el jardín de niños empezar a llover  sin que otras nubes cuestionen por qué se unan y comenzar la verdadera tormenta. Quiero cuando seamos charcos reflejemos el juego de memorama las escondidas marinero que se fue  a la mar y mar y mar reflejo de la infancia de los adultos fatigados de los adultos ocupados de los adultos tristes al recoger a sus hijos en el jardín de niños. Quiero ser la nube rosada  que organizó  la verdadera tormenta con sus amigas  nube blanca nube gris la nube que se hizo charco reflejo  de nobles recuerdos   atrapados en personas adultas que miraron de reojo el charco que inevitablemente pisaron y los hizo enfadar  al remojar sus zapatos y los hizo sonreír  al verse en sus hijos saltando sobre el charco que fue nube gris nube blanca nube rosada de la verdadera tormenta.

Traté de cortar mi mano derecha para implantar una nueva, una nueva que escribiera un buen libro, doctor.

Desde hace un tiempo dejé de planear mi vida como antes, dejé de trazar mi vida sobre planisferios, mapas y calendarios, desde entonces, supongo, es que mi vida fue enfermando. El lugar Un mundo se escucha allá fuera, un mundo seguro que se queda en silencio cuando se sale de esta cárcel. Aquí dentro se escuchan los lamentos del suelo con cada movimiento de las sillas, con cada paso. Las paredes están congeladas, el sol nunca las tocó. Los escritorios se consuelan entre ellos relatando historias de sus otras vidas, en oficinas con personal que sí parecía ser feliz, incluso, a veces, se hacen la ilusión de haber estado en colegios, escuchando lecciones de idiomas, geografía e historia. Al igual que los niños de esos colegios, huyen de conversar sobre matemáticas, pues los números es el tema que predomina en aquel lugar y cada que las cuentas no salen reciben sin motivo golpes, golpes en la espalda, golpes con la punta de una pluma, golpes con el puño cerrado, golpes.  ...